lunes, 13 de diciembre de 2010

Las cosas que no vemos

Remitente: Gerda Yanina Martel Zúñiga
Tema: Las cosas que no vemos

Estimada Sra. Gerda Martel Zúñiga

El motivo de esta carta es para comentarle a usted, mi punto de vista sobre un tema que nos acoge a todos como personas, que conformamos parte del alma de este planeta, centrándome principalmente en la forma en que los seres humanos hemos adoptado para  responder al efecto que producen las cosas y los actos de las personas que nos rodean, a quienes normalmente no vemos o simplemente no queremos ver.

Sinceramente, ante tal situación, no consigo repuesta alguna o concordancia en mi reflexión, pues trato de imaginar tal ceguera innecesaria a la que nos somete nuestra actual plantilla de ser social en nuestra formación como persona que esta nueva era de la tecnología nos ofrece, entrenando a nuestros sentidos a buscar de manera superficial nuestro propio bienestar y enfriando el tacto de nuestro corazón para con los demás. No hay forma de no darse cuenta de esta realidad, porque siendo honestos en la forma de mirarnos interiormente, podemos notar que hemos cambiado tanto en la capacidad de percibir nuestro mundo, desde nuestra adolescencia y prosiguiendo a nuestra madurez dando hincapié a una ceguera que nos impide valorar la riqueza verdadera de la humanidad, a la cual tenemos acceso día a día en las cosas más simples de nuestra vida tal como es nuestra  relación con el otro.

            Me he dado cuenta que como generación, no acostumbramos a mirarnos a los ojos y ser capaces de agradecer los gestos que habitualmente realizan las personas. Como ejemplo concreto, me referiré a algunas instancias que he palpado en mi diario andar como alumna, aquí en la Sede Santiago Sur. Puedo mencionar que ignoramos a las personas que nos dan la bienvenida como son los guardias, que siempre lo hacen de una manera tan amable; siguiendo mi recorrido por nuestra sede puedo notar un bello jardín, como producto del esfuerzo y dedicación en su hermoso trabajo a los jardineros, a quienes veo desde temprano expuestos al sol mañanero realizando sus labores, a quienes me gustaría darles las  gracias, por tan grato ambiente concedido. Al andar por los pasillos me encuentro a  quienes me gustaría distinguir con honores, a quienes por cumplir una de las labores más difíciles de todas, como lo es el aseo, me permiten encontrar en nuestras aulas y baños un lugar siempre grato y limpio para nuestro bienestar en el tiempo que permanecemos estudiando día a día, y mucho más destacable su gran generosidad de alma pues, además de preocuparse de propiciarnos el mejor espacio  siempre están con la disposición de regalarnos una sonrisa.


Es por eso que hoy señora Gerda, me gustaría invitarla a sumarse a mi iniciativa, a propagar el regalar un gracias o una sonrisa, pues nada cuesta ser amable y cordiales, lo que a su vez ofrece un modelo de vida sobre como ser personas con valores basados en el amor, que sustenta la unidad de la sociedad, pues no quiero pensar que la siguiente cita tiene razón Y no será que en este mundo hay cada vez más gente y menos personas; Mafalda 1975,Argentina
Agradeciendo su acogida, se despide atentamente,

Valeria Ramos Fonseca.
Santiago 2 de diciembre de 201

1 comentario:

  1. Hol0li...
    poando poando0..
    se lee bien por aqui??
    ya Washita, veo que hay mucho que tenemos que aprender a dominar de esta custioncita jeje

    Mil besitos...

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