domingo, 26 de diciembre de 2010

Locura; de ti y de mi


Los ojos  lloran cielos
descubren emociones  maquilladas de locura entre el  sueño de la inocencia  y la representación de la  víctima.
El miedo  teme siente  la  sobrevivencia cerca de  sus brazos.
Todo   es algo  fugaz nunca  aprendí de los días  de  lluvia
y estas  épocas los inviernos se quedan colgados de mis  cabellos.Ahora  no puedo inventar  ninguna razón  para amar Porque  soy el mago que hace silencios con la magia  desierto  abierto en el aire de la luna
infierno en el océano de nuestras  plegarias nocturnas
que cortan  nuestra  respiración  y nuestros lamentos de luna
La  fuente de la memoria  agrietó el destino 
Y dio hambre el  espanto de  verme  reflejado en la fuente donde  ya no hay agua.
Ahora  venderé mi virgen interna mi feminidad mis masturbaciones
mis  frases  equivocas tal vez sólo  para aprender a  vivir
actuar  como un cadáver parlante me ha dejado el corazón de  hormiga
Ahora habito entre el whisky y las rocas ahí me  encontré al Dios de los perros
con la  mirada encontrada en el infinito Por eso, les decidí  escribir
describir mi vedetismo Y no se  burlen nunca  habrá  otro tiempo ni otro lugar
siempre es el mismo mar el mundo de seres idiotas
la vida  en el  humo siempre la fiesta y el circo ha sido
el espejo  inviolable por  nuestras letras
por nuestras lenguas por  nuestras palabras
Esta noche les juro: Algún día dejaré que me alcance el amor
me  ahogaré libre declarándome destruido por un hombre  que convertido en pez
y cargaré poetas a la  espalda para comenzar la batalla  con otras  bestias.
 

lunes, 13 de diciembre de 2010

Eddie Vedder - Long Nights - Into the Wild

Eddie Vedder -Society- Into the wild

Las cosas que no vemos

Remitente: Gerda Yanina Martel Zúñiga
Tema: Las cosas que no vemos

Estimada Sra. Gerda Martel Zúñiga

El motivo de esta carta es para comentarle a usted, mi punto de vista sobre un tema que nos acoge a todos como personas, que conformamos parte del alma de este planeta, centrándome principalmente en la forma en que los seres humanos hemos adoptado para  responder al efecto que producen las cosas y los actos de las personas que nos rodean, a quienes normalmente no vemos o simplemente no queremos ver.

Sinceramente, ante tal situación, no consigo repuesta alguna o concordancia en mi reflexión, pues trato de imaginar tal ceguera innecesaria a la que nos somete nuestra actual plantilla de ser social en nuestra formación como persona que esta nueva era de la tecnología nos ofrece, entrenando a nuestros sentidos a buscar de manera superficial nuestro propio bienestar y enfriando el tacto de nuestro corazón para con los demás. No hay forma de no darse cuenta de esta realidad, porque siendo honestos en la forma de mirarnos interiormente, podemos notar que hemos cambiado tanto en la capacidad de percibir nuestro mundo, desde nuestra adolescencia y prosiguiendo a nuestra madurez dando hincapié a una ceguera que nos impide valorar la riqueza verdadera de la humanidad, a la cual tenemos acceso día a día en las cosas más simples de nuestra vida tal como es nuestra  relación con el otro.

            Me he dado cuenta que como generación, no acostumbramos a mirarnos a los ojos y ser capaces de agradecer los gestos que habitualmente realizan las personas. Como ejemplo concreto, me referiré a algunas instancias que he palpado en mi diario andar como alumna, aquí en la Sede Santiago Sur. Puedo mencionar que ignoramos a las personas que nos dan la bienvenida como son los guardias, que siempre lo hacen de una manera tan amable; siguiendo mi recorrido por nuestra sede puedo notar un bello jardín, como producto del esfuerzo y dedicación en su hermoso trabajo a los jardineros, a quienes veo desde temprano expuestos al sol mañanero realizando sus labores, a quienes me gustaría darles las  gracias, por tan grato ambiente concedido. Al andar por los pasillos me encuentro a  quienes me gustaría distinguir con honores, a quienes por cumplir una de las labores más difíciles de todas, como lo es el aseo, me permiten encontrar en nuestras aulas y baños un lugar siempre grato y limpio para nuestro bienestar en el tiempo que permanecemos estudiando día a día, y mucho más destacable su gran generosidad de alma pues, además de preocuparse de propiciarnos el mejor espacio  siempre están con la disposición de regalarnos una sonrisa.


Es por eso que hoy señora Gerda, me gustaría invitarla a sumarse a mi iniciativa, a propagar el regalar un gracias o una sonrisa, pues nada cuesta ser amable y cordiales, lo que a su vez ofrece un modelo de vida sobre como ser personas con valores basados en el amor, que sustenta la unidad de la sociedad, pues no quiero pensar que la siguiente cita tiene razón Y no será que en este mundo hay cada vez más gente y menos personas; Mafalda 1975,Argentina
Agradeciendo su acogida, se despide atentamente,

Valeria Ramos Fonseca.
Santiago 2 de diciembre de 201